SIGNOS DE ALARMA EN EL DESARROLLO MOTOR

SIGNOS DE ALARMA EN EL DESARROLLO MOTOR

Inicialmente quiero empezar por definir la palabra motricidad, ya que si no sabemos el significado de la misma difícilmente lograremos entender el porqué es tan importante determinar los diferentes signos de alarma en el desarrollo motor del niño.

La motricidad es la capacidad que tiene el hombre de generar movimientos por sí mismo, para esto tiene que existir  una adecuada coordinación y sincronización entre todas las estructuras que intervienen en el movimiento (sistema nervioso, órganos de los sentidos y sistema musculo esquelético). La niña o niño inicia su desarrollo con el movimiento, primero desarrolla movimientos grandes como: gatear, ponerse de pie, caminar y correr que es lo que conocemos como motricidad gruesa. Para finalmente llegar a desarrollar movimientos pequeños como: agarrar los objetos con los dedos, pintar, dibujar, tocar instrumentos musicales, entre otras cosas (motricidad fina).

Meneses, M (2009).

El inicio del desarrollo en el niño se haya dominado por la motricidad y su maduración comienza en la cabeza y termina en las extremidades inferiores (Ley céfalo-caudal).De esta forma la maduración se verifica primero en las raíces de los segmentos y posteriormente en las regiones distales (Ley del desarrollo próximo-distal). Entre los individuos de una misma edad hay importantes diferencias, pero también hay factores de igualdad y uniformidad. El nivel de desarrollo neurológico y muscular impone idénticas limitaciones a los niños de una determinada edad, o les abre en el mismo momento perspectivas de nuevas actividades. Esto nos permite establecer elementos de semejanza que autorice a realizar generalizaciones de conductas por periodos determinados de tiempo.

Gabarron, M (2010).

Durante el primer año de vida, el bebé desarrolla sus funciones básicas y experimentan una rápida transformación. Pasa de una actividad motora refleja a una progresivamente voluntaria, y de una dependencia absoluta del adulto a una relativa independencia, sobre todo en la observación, manipulación y capacidad de traslado.

De esta forma se diferencian los distintos signos de alarma, que indicare de manera generalizada:

  • De los 0 a los 3 meses: No mantiene su cabeza o tarda en sostener la misma, Postura flexora o extensora intensa, Asimetría acentuada, Manos empuñadas (no es posible ver los dedos), no hay movimientos espontáneos.
  • De los 3 a los 6 meses: Estando en decúbito supino (boca arriba) presenta asimetría en el tronco y falta de alineación de la cabeza, no explora con boca, manos, ni pies, no hay pataleo alternado, los movimientos se ven incoordinados, que es lo que se conoce como movimientos en bloque. Por otro lado no logra mantener la posición sedente (sentado) con apoyo, se presenta atrapamiento del pulgar.
  •  De los 6 a los 9 meses: No integra secuencias de arrastre y gateo, Asimetrías marcadas en sus movimientos, Repetición de los mismos patrones de movimientos sin variabilidad, No se mantiene sentado con total independencia, No toma dos objetos al mismo tiempo, Dificultad en asir y luego soltar los objetos.
  • De los 9 a los 12 meses: No se arrastra, no gatea y al posicionarlo en bipedo (De pie) siempre mantiene los pies en punta.
  • De los 12 a los 18 meses: No realiza la marcha con apoyo, ni intenta dar pasos de forma independiente, no trepa, presenta poca variabilidad de movimientos, no adopta el sedente (sentado) desde decubito supino (boca arriba), No logra insertar ni apilar objetos.
  • De los 18 meses a los 24 meses: No realiza la marcha con total independencia, no integra ni ejecuta patrones fundamentales basicos del movimiento como correr, patear o lanzar, no sube ni baja escaleras con o sin apoyo. Se cae con frecuencia, se lleva por delante objetos. No presenta buena fuerza muscular al realizar trazos o apretar objetos.
  • De los 24 meses a los 30 meses: Le cuesta trabajo saltar o pararse en un pie por 5 segundos. No alterna pies al subir o al bajar escaleras. Se cae frecuentemente. Le cuesta trabajo realizar pequeñas acciones con las manos como insertar objetos o enroscar y desenroscar.

Gabarron, M (2010).

Por otro lado es importante tener presente en el control motor grueso conductas que son fundamentales y basicas para descartar algún retraso por daño cerebral: La sedestación con total independencia (sentado sin apoyo), que se logra entre los 6 y 8 meses y la marcha, que se logra a los 12 meses. Hay que tener en cuenta que para que esto suceda, no sólo deben ocurrir cambios en el tono muscular y desaparecer los reflejos arcaicos o primitivos, sino que además deben adquirirse reflejos de madurez. Finalmente es fundamental repetir hasta el cansancio que los niños no son homogéneos. No todos hacen las mismas cosas, no todos consiguen los mismos logros del desarrollo a la misma edad, no todos son igualmente hábiles. Eso no debe servir de “excusa” para construir conceptos negativos de “superioridad” o “inferioridad”. De igual manera debe recordarse que las edades que anteriormente se nombraron como aquellas a las que se consiguen determinados logros no son “Pautas” rígidas por lo que no se debe sentir angustia el que un niño no consiga un logro a esa edad exactamente. Sin embargo, si se detecta una tendencia sostenida a que esos logros se retrasen, sí es pertinente consultar a un profesional para recibir un mensaje de tranquilidad si es del caso o para iniciar una intervención oportuna en caso contrario. De otro lado, no todos los casos deben ser vistos “con los mismos ojos”. Si un niño carece de antecedentes familiares de trastornos del desarrollo, si su embarazo y parto cursaron sin complicaciones y si ha sido siempre un niño sano se puede ser mas “complaciente”. A la inversa, si hay claros antecedentes de patología en la familia o complicaciones en el embarazo o parto que pueden haber colocado ese niño en riesgo de sufrir complicaciones cerebrales  que puedan traducirse en retardos del desarrollo, se debe ser mas “estricto” en la vigilancia de ese desarrollo infantil para consultar e intervenir oportunamente.
Jeimi Lisette Rodríguez S.
Fisioterapeuta.
U. Iberoamericana.

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